El mandatario envió al Parlamento un proyecto de ley para regular los estados de excepción. La iniciativa coincide con la asunción de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa en medio de un fuerte desabastecimiento provocado por más de un mes de movilizaciones.
La redefinición institucional del rol de las fuerzas armadas en el control del orden interno ante situaciones de prolongada conflictividad civil representa un punto de máxima tensión para las democracias de la región. Cuando las administraciones nacionales deciden remitir proyectos normativos para flexibilizar la intervención militar en protestas y cortes de rutas de carácter logístico, se busca generar un andamiaje legal que proteja el accionar de los efectivos. Esto genera fuertes debates en los poderes legislativos sobre los límites de las garantías constitucionales y la preservación de los derechos de manifestación y libre tránsito de la ciudadanía.
La prolongada crisis política y social que atraviesa Bolivia sumó una fuerte determinación institucional. El presidente Rodrigo Paz envió formalmente al Parlamento un proyecto de ley diseñado específicamente para regular los estados de excepción y potenciar las capacidades de actuación de las Fuerzas Armadas ante conflictos internos. El anuncio oficial se concretó durante el acto de asunción del flamante ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, quien asumió la conducción de la cartera tras la renuncia de Marcelo Salinas. La propuesta busca contener un escenario crítico que arrastra más de un mes de bloqueos viales, los cuales mantienen a múltiples regiones con serios problemas de suministro y han dejado un saldo trágico de diez personas fallecidas.
El tratamiento del proyecto en las comisiones legislativas se dará bajo un clima de extrema polarización, mientras las principales organizaciones sindicales ratificaron la continuidad de los cortes en las rutas troncales.
