Al cumplirse un año de la ratificación de la sentencia por parte de la Corte Suprema, el gobernador bonaerense denunció una persecución político-judicial. «Es inocente y continúa injustamente detenida», afirmó en redes sociales.
Las manifestaciones públicas de los mandatarios provinciales en torno a los fallos del Máximo Tribunal configuran elementos centrales para mensurar la temperatura de la escena política nacional y las tensiones entre los poderes del Estado. Cuando las declaraciones provienen del principal referente ejecutivo de la oposición, las críticas a la magistratura trascienden lo estrictamente técnico para inscribirse en una disputa de representatividad popular y posicionamiento doctrinario. Para las plataformas de noticias enfocadas en el pulso institucional, el seguimiento de estos posicionamientos permite decodificar las estrategias de alineamiento interno y confrontación con el oficialismo.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, emitió un enérgico pronunciamiento al cumplirse un año del fallo de la Corte Suprema de Justicia que ratificó la condena penal contra la expresidenta Cristina Kirchner. A través de un extenso documento publicado en sus redes sociales, el mandatario bonaerense tildó la resolución judicial de “enorme infamia” y sostuvo que fue ejecutada por sectores de los tribunales subordinados al poder real. En su argumentación, Kicillof calificó de «jurídicamente absurdo» el criterio penal de que la exjefa de Estado «no podía no saber» sobre hechos que excedían sus competencias directas, concluyendo taxativamente que la dirigente es inocente y permanece bajo una privación de la libertad injusta.
El mensaje del gobernador reafirma la postura del oficialismo provincial de respaldar de manera irrestricta la figura de la exmandataria en el escenario legal.
