San Antonio de Areco conjuga calles empedradas, pulperías centenarias y el icónico Puente Viejo de 1857. Es uno de los destinos más elegidos para vivir la cultura gauchesca a solo una hora de la Capital.
A poco más de una hora de la vorágine urbana, San Antonio de Areco se consolida como el refugio por excelencia de las raíces criollas. Ubicado a 113 kilómetros de CABA, este pintoresco pueblo combina historia viva, talleres de platería, estancias y una masiva afluencia turística que alcanza hasta los 13.000 visitantes por fin de semana largo con un 95% de ocupación hotelera.
El atractivo principal radica en su casco histórico, donde las tradicionales esquinas, las farolas coloniales y los edificios antiguos transportan al visitante a otra época. Entre las postales ineludibles se destaca el emblemático Puente Viejo, construido en 1857 sobre el río Areco y fuertemente ligado a la inmortal obra literaria Don Segundo Sombra, escrita por Ricardo Güiraldes.
La propuesta se completa con visitas guiadas gratuitas y aranceladas por la ribereña zona de los antiguos almacenes y pulperías de campo. En materia gastronómica, el destino ofrece desde empanadas caseras y asados criollos en bodegones típicos hasta jornadas completas en estancias rurales que suman espectáculos de música y danza folklórica en vivo.
Areco se mantiene así como una opción infaltable tanto para una escapada de un día como para estadías prolongadas de fin de semana.
