El cosecretario de la central obrera, Cristian Jerónimo, criticó al gobierno de Javier Milei por el aumento en la morosidad de las familias y reclamó la apertura de canales de diálogo para evitar una escalada en la conflictividad.
De regreso al país tras mantener un encuentro con el papa León XIV en el Vaticano, la Confederación General del Trabajo (CGT) lanzó duras advertencias sobre el deterioro de la situación socioeconómica y volvió a exigirle al Ejecutivo nacional la conformación de ámbitos de negociación.
El posicionamiento gremial fue expresado por el cosecretario de la central y titular del Sindicato de la Industria del Vidrio, Cristian Jerónimo, quien cuestionó con dureza los dichos oficiales respecto al endeudamiento de los hogares. Durante una entrevista radial, el referente sindical desestimó el argumento oficial de que la morosidad es un problema exclusivo entre privados y sentenció que el endeudamiento responde directamente «a la culpa del programa económico que lleva adelante el Gobierno». En esa línea, Jerónimo advirtió que si la administración central continúa «haciendo oídos sordos», el clima social empeorará debido a la creciente preocupación por la pérdida de puestos de trabajo y la caída del poder adquisitivo, lo que podría derivar en el lanzamiento de una medida de fuerza antes de fin de año, una alternativa que —según aclaró— la cúpula sindical jamás descarta, aunque prioriza la búsqueda de consensos. Las declaraciones se produjeron luego de la participación de la delegación gremial en el encuentro intersectorial e interreligioso Fratelli tutti, donde mantuvieron una audiencia protocolar con el Sumo Pontífice y le entregaron un documento detallando el impacto del congelamiento jubilatorio, la destrucción de empleo y la delicada coyuntura que atraviesa la sociedad argentina.
De este modo, el sindicalismo endurece su postura frente a la gestión libertaria, a la espera de definiciones internas que marquen los próximos pasos gremiales en el tramo final del año.
