2 octubre, 2026
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Un informe de Zentrix Consultora reveló que el 60% de la población debió tomar créditos en los últimos seis meses, afectando principalmente a los sectores de menores ingresos y a los jóvenes, en un contexto donde los salarios no logran ganarle a la inflación.

Un relevamiento difundido por el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora expuso el fuerte impacto de la situación económica en los hogares argentinos, evidenciando que el 55,6% de quienes contrajeron deudas recientes lo hizo ante la urgencia de adquirir alimentos y solventar gastos sanitarios, mientras que un 20,4% debió destinar esos recursos al pago de tarifas y servicios públicos.

De acuerdo con los datos recopilados en agosto, el 60,2% de los encuestados reconoció haber recurrido al endeudamiento en el último semestre, una proporción que trepa al 67,1% en el segmento de jóvenes de 18 a 39 años. Esta necesidad de financiamiento responde a la rápida licuación de los ingresos mensuales: el 65% de la población agota sus recursos antes del día 20 del mes, y apenas un 22,9% logra llegar a fin de mes sin sobresaltos, mientras que solo un 10,7% cuenta con capacidad de ahorro. La brecha social se refleja claramente en el destino de los créditos, ya que en las clases bajas más del 85% de los endeudamientos se orientan a la subsistencia básica, en contraste con los sectores de mayor poder adquisitivo, donde ganan relevancia la compra de bienes durables y un menor ahogo financiero.

Asimismo, el informe detalla que los ingresos y salarios se posicionaron como la principal preocupación ciudadana con el 50,1% de las respuestas, seguidos muy de cerca por la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%). En tanto, el 81,2% de los consultados afirmó que sus remuneraciones pierden frente a la suba de precios, y el 65,8% cuestionó la correspondencia entre los índices oficiales de inflación publicados por el Indec y la realidad percibida en las góndolas y los servicios cotidianos.

El relevamiento deja en evidencia las crecientes tensiones que atraviesan la economía doméstica y la necesidad de articular herramientas de contención frente al deterioro del poder adquisitivo.

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