El violento episodio ocurrió a plena luz del día frente a una institución educativa dependiente de la Obra del Padre Mario. Uno de los adolescentes recibió un culatazo en la cara. La Justicia actuó de oficio ante la falta de denuncia inicial y busca intensamente a los prófugos.
Un grupo de adolescentes que transita el espectro autista fue víctima de un violento robo perpetrado por motochorros a plena luz del día en la localidad bonaerense de González Catán, partido de La Matanza, en momentos en que se encontraban en las inmediaciones de un centro educativo especial.
El gravísimo hecho ocurrió este martes por la tarde, alrededor de las 16:20, en las adyacencias del Centro de Formación Integral (CFI) Santa Inés, una institución dedicada a la educación especial y la formación laboral para jóvenes con discapacidad perteneciente a la Obra del Padre Mario. De acuerdo con las imágenes registradas por cámaras de seguridad de la zona, los chicos se encontraban caminando y jugando al fútbol sobre la vereda cuando fueron interceptados por dos delincuentes a bordo de una moto. Uno de los asaltantes —que vestía buzo negro, jean gris y casco oscuro— descendió raudamente del rodado, se acercó a una de las víctimas y la amenazó con un arma de fuego para exigirle sus pertenencias.
Ante la intimidación, el adolescente se asustó y cayó al piso, momento en el cual el agresor le propinó un violento culatazo en la cara, dejándolo tendido sobre el césped mientras le robaba lo que llevaba en los bolsillos. Seguidamente, el ladrón se dirigió a los otros dos compañeros presentes y les exigió la entrega de sus teléfonos celulares, los cuales fueron entregados sin que mediara resistencia. Con el botín en su poder, el atacante volvió a abordar la motocicleta donde lo aguardaba su cómplice y, antes de escapar a toda velocidad, efectuó un disparo al aire para amedrentar a los presentes. A pesar de la brutalidad de la agresión y el golpe recibido, los jóvenes sufrieron lesiones leves y se encuentran fuera de peligro.
Al tomar conocimiento del hecho a través de la viralización de las imágenes y dado que en un principio no se había radicado una denuncia formal, el fiscal Fernando Garate, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada Nº 1 de La Matanza, instruyó una investigación de oficio. El magistrado ordenó el inmediato relevamiento de las cámaras de seguridad municipales y privadas para rastrear el trayecto de fuga de los sospechosos, además de disponer la toma de declaraciones testimoniales a las víctimas, sus familias y los vecinos del barrio. En paralelo, intervino el Centro de Asistencia a la Víctima del Delito del Departamento Judicial local para brindar contención psicológica y acompañamiento integral a los jóvenes afectados y a su entorno. Hasta el momento, los autores continúan prófugos.
El cobarde ataque generó una profunda conmoción en la comunidad educativa y en los vecinos de la zona sur del conurbano, quienes reclaman mayores medidas de prevención y seguridad.
