2 octubre, 2026
images (60)

Durante cuatro noches de noviembre, el histórico edificio de la avenida Alvear albergará al Pontífice. Además de su residencia oficial, la sede diplomática funcionará como el escenario clave para los encuentros privados y fuera de agenda con referentes políticos, sociales y religiosos.

El imponente Palacio Fernández Anchorena, ubicado sobre la avenida Alvear en el barrio porteño de Recoleta, se prepara para convertirse en el búnker y la residencia oficial del papa León XIV durante sus cuatro noches de estadía en la Argentina el próximo mes de noviembre.

Construido con fachada francesa, techos altos y salones concebidos para la élite porteña de principios del siglo XX, el edificio funciona desde 1952 como la Nunciatura Apostólica, albergando al representante del Papa en el país. Sin embargo, en el marco de la visita pontificia, la sede diplomática adoptará un rol estratégico al desdoblarse en dos agendas: la oficial, distribuida por la Santa Sede con ceremonias y discursos públicos, y la reservada, destinada a los encuentros sin transmisión ni fotografías que se gestan entre los márgenes del programa.

Siguiendo la dinámica implementada por León XIV en sus giras internacionales —como ocurrió recientemente en España con reuniones de máxima discreción junto a autoridades gubernamentales—, la Nunciatura en Buenos Aires funcionará como el espacio neutral y seguro para conversaciones de alto nivel. En las próximas semanas, la expectativa se concentrará en saber qué dirigentes políticos, empresarios y referentes eclesiásticos lograrán cruzar las puertas de Alvear 1637 para mantener un cónclave privado con el Pontífice.

Una trastienda diplomática y de máxima reserva que concentrará las negociaciones y los encuentros más íntimos de la visita papal en suelo argentino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *