Ben Daoude y Ahmed Adda Belkocir arribaron a Buenos Aires bajo la custodia de la Policía Federal. El juez Marcelo Aguinsky los indagará por una tentativa de contrabando agravado de 37 kilos de droga.
Las mutaciones en las tácticas del crimen organizado transnacional exponen una diversificación de los canales de exportación de estupefacientes, recurriendo a los servicios de encomiendas internacionales para trasladar volúmenes inusuales de sustancia. Cuando las redes operativas prescinden de las estructuras de fachada locales y actúan bajo la cobertura de flujos turísticos, los controles aduaneros y los sistemas de alerta temprana en terminales de carga se convierten en la principal barrera de contención. Para los analistas de seguridad, el caso redefine las matrices de riesgo del tráfico postal internacional.
Tras ser detenidos el mes pasado en Uruguay, los ciudadanos franceses Isaac Ben Daoude y Ahmed Adda Belkocir fueron extraditados a la Argentina en un operativo coordinado por el área de Interpol de la Policía Federal Argentina (PFA). La organización está acusada de estructurar un corredor de envío de cocaína desde Buenos Aires hacia París y Lyon. La maniobra comenzó a desarticularse en abril, cuando personal de la Dirección General de Aduanas detectó en la terminal de cargas de Ezeiza una encomienda declarada como «azúcar» que contenía ladrillos de droga recubiertos en parafina. La investigación judicial, que incluyó el hallazgo de más cargamentos ocultos en un compresor de aire y en un departamento alquilado en Palermo, contabilizó un total de 37 kilos de estupefacientes, una cifra que excede los márgenes habituales del tráfico por encomienda.
Los imputados permanecerán alojados en una dependencia de máxima seguridad de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) a la espera de ser trasladados al juzgado en lo penal económico.
