Cobran hasta $12 millones mientras la gente no llega a fin de mes. La pelea por las dietas en el Congreso detonó una batalla campal en redes entre la Vicepresidenta y la diputada libertaria.
Mientras millones de familias hacen malabares para pagar los servicios y llegar a fin de mes, la dirigencia política protagonizó un espectáculo bochornoso en redes sociales. La pelea por los sueldos de privilegio que se cobran en el Congreso derivó en acusaciones cruzadas, descalificaciones personales y el destape de una interna feroz en el oficialismo.
El descontento social crece con fuerza en los barrios de la provincia de Buenos Aires, donde la brecha entre los ingresos de los trabajadores y los sueldos de los funcionarios nacionales genera indignación. La exposición de cifras millonarias por parte de las propias legisladoras cayó de la peor manera en el distrito bonaerense, donde la crisis económica no da tregua.
La chispa la encendió Lemoine al denunciar que los senadores se aumentaron el sueldo a $12 millones con el aval de Villarruel, acusando a la titular del Senado de «quedar bien con la alta política» a costa del gasto público. Lejos de llamarse a silencio, la Vicepresidenta respondió calificando a Lemoine de «cerebro de microbio» y acusando a su sector de dedicarse a «llorar cariño presidencial» y «actividades golpistas».
El enfrentamiento expone además la dura interna por la denominada «Ley de Tierras», un proyecto para habilitar la venta de campos a extranjeros que genera fuertes resistencias internas y que ya provocó cruces en el oficialismo. Mientras se debaten dietas astronómicas y se cruzan insultos en las redes, la agenda de los problemas reales vuelve a quedar postergada.
La escalada del conflicto en la cúpula del poder deja en evidencia que la brecha salarial de la política sigue siendo una mecha encendida frente a la sociedad.
