El Gobierno porteño activó un protocolo especial ante la ola de mensajes intimidatorios y la posible presencia de armas. Ya hay más de 25 casos bajo investigación judicial.
Ante la creciente propagación de mensajes intimidatorios y pintadas en establecimientos educativos, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, presentó este martes el protocolo de emergencia que aplica la Ciudad de Buenos Aires. El plan busca erradicar las amenazas de violencia y establece pautas estrictas para los directivos ante la sospecha o detección de armas dentro de las escuelas.
«No vamos a naturalizar que estas situaciones alteren el ritmo escolar», sentenció Macri, quien estuvo acompañado por la ministra Mercedes Miguel y el fiscal general Martín López Zabaleta. El protocolo distingue entre armas de fuego, blancas e «impropias» (como compases o herramientas) y prohíbe taxativamente que los docentes realicen requisas físicas. En su lugar, se exige el acompañamiento del menor a un lugar seguro mientras se da intervención a las fuerzas de seguridad y al Ministerio Público Fiscal.
Hasta el momento, se registraron más de 200 casos en todo el país, de los cuales 25 ocurrieron en CABA y derivaron en intervenciones judiciales que involucran tanto a alumnos como a sus padres.
