Una filtración de inteligencia detalla cómo se orquestó una estrategia mediática para erosionar la figura presidencial mediante la difusión de artículos patrocinados desde Moscú.

Un escándalo de proporciones internacionales estalló tras la difusión de un informe que vincula a Rusia con una campaña de prensa dirigida contra Javier Milei. La investigación sostiene que se inyectaron fondos en el circuito de medios digitales argentinos para publicar información tendenciosa y manipular el debate público local.
El operativo habría contado con un presupuesto de 283.000 dólares para la creación de 250 contenidos distribuidos en más de una veintena de portales nacionales. Los documentos filtrados indican que la maniobra comenzó en abril de 2024 y buscaba contrarrestar el acercamiento de Argentina a las potencias occidentales. Mediante intermediarios de dudosa procedencia, los artículos eran publicados muchas veces sin un responsable editorial claro, utilizando identidades que no existen en el registro periodístico y herramientas de automatización de textos para optimizar el alcance de la campaña.
La situación genera una creciente preocupación por el uso de noticias fabricadas como método para intervenir en la estabilidad política de los países democráticos.
