El Departamento de Seguridad Nacional creó una unidad especial para revisar antecedentes. Ya evalúan la deportación de decenas de extranjeros.
En un giro radical de su política migratoria, el gobierno de Donald Trump comenzó a revisar el estatus de miles de migrantes que cuentan con residencia permanente en Estados Unidos. La creación de una unidad específica dentro del Departamento de Seguridad Nacional encendió las alarmas globales ante la posibilidad de expulsiones masivas de ciudadanos legalizados.
Según datos internos de The New York Times, la nueva oficina ya evaluó o tiene en proceso de revisión a unos 2.890 casos. Aunque el 80% no requirió acciones adicionales, ya se busca deportar al menos a 50 titulares de la green card bajo sospechas de fraude o por considerar que representan una amenaza. La medida expande la represión migratoria más allá de las fronteras de la clandestinidad.
Exfuncionarios de seguridad cuestionaron la iniciativa, señalando que solo el 2% de los revisados fueron considerados potencialmente deportables.
