2 octubre, 2026
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Entre el 1 y el 4 de septiembre se detectaron 36 focos de fuego frente a las costas de Rosario, San Lorenzo y Villa Constitución. Desde la ONG Mundo Aparte señalaron que la respuesta reactiva resulta insuficiente ante múltiples quemas simultáneas.

Una nueva ola de incendios intencionales en las islas del Delta del Paraná arrasó con más de 1.700 hectáreas durante los primeros cuatro días de septiembre, generando columnas de humo visibles a menos de 20 kilómetros de la ciudad de Rosario y encendiendo la alarma entre especialistas y organizaciones ambientalistas.

El relevamiento realizado por el Área de Política Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Facultad de Ciencias Agrarias registró 36 focos activos entre el 1 y el 4 de septiembre, de los cuales 23 superaron los 1.000 metros cuadrados afectados. El episodio de mayor magnitud ocurrió frente a Villa Constitución y Arroyo Seco, comprometiendo unas 461 hectáreas, mientras que el sector frente a San Lorenzo concentró casi la mitad de las quemas del período.

Desde la ONG Mundo Aparte, su referente Franco Perugino advirtió que estos incendios responden generalmente a prácticas humanas obsoletas vinculadas a la quema de pastizales para forzar el rebrote ganadero, una actividad que suele intensificarse al finalizar el invierno. Aunque el uso de aviones hidrantes logró contener parte del avance, el especialista remarcó que los recursos estatales resultan insuficientes cuando se multiplican los focos en simultáneo. El impacto sobre la flora daña árboles longevos como ceibos y sauces, pero la mayor preocupación recae sobre la fauna: debido a las bajas temperaturas invernales, los reptiles quedan en absoluta indefensión y mueren atrapados por las llamas. A esta problemática se suma la presencia de cazadores furtivos y la falta de controles efectivos en la Reserva de Usos Múltiples Islas de Victoria.

Por su parte, la Secretaría de Ambiente y la Policía de Entre Ríos, junto a autoridades de Santa Fe, desplegaron operativos de patrullaje aéreo y monitoreo satelital, constatando hacia el fin de semana la extinción de los principales focos activos, aunque las brigadas forestales continúan en alerta constante.

De este modo, la persistencia de las quemas en el humedal vuelve a poner en debate la necesidad de un control estructural sobre el manejo productivo y la protección efectiva de la biodiversidad en la región.

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