El décimo mes del año comienza con subas confirmadas en torno al 2,5% anticipadas por las empresas prestadoras. En paralelo, el Gobierno debe oficializar en los próximos días las actualizaciones en las tarifas de luz y gas, así como resolver si aplica un nuevo ajuste sobre el impuesto a los combustibles.
El inicio de octubre llega con una nueva carga para la economía cotidiana, ya que la agenda de aumentos anticipa subas en servicios clave y mantiene la expectativa sobre el impacto que tendrán en los surtidores de todo el país.
A pesar de que la agenda de incrementos todavía no se encuentra completamente cerrada, las empresas del sector comenzaron a notificar a sus usuarios que, desde los primeros días de octubre, se aplicará un reajuste tarifario que rondará el 2,5% de acuerdo al tipo de servicio y a la operadora prestadora.
En simultáneo, el Gobierno nacional tiene pendiente para los próximos días la oficialización de los cuadros tarifarios correspondientes a las tarifas de luz y gas. A esto se suma la definición oficial sobre si se aplicará un nuevo incremento o si se mantendrá sin cambios el impuesto a los combustibles líquidos, un componente que repercute de manera directa en los precios finales de la nafta y el gasoil a nivel nacional.
Un escenario de subas escalonadas que continúa exigiendo cautela en la proyección de los gastos familiares de cara al nuevo mes.
