El Sumo Pontífice dejó sin efecto la normativa dictada en 2021 por Francisco. La medida alcanzaba a miembros de la Curia y finaliza el congelamiento de sueldos y aumentos por antigüedad.
Con el fin de la emergencia sanitaria global provocada por el Covid-19, el Papa León XIV resolvió dejar formalmente sin efecto el Motu Proprio «Un Futuro Sostenible» que había implementado su predecesor para afrontar la crisis financiera en la Santa Sede.
La determinación papal, publicada el pasado 14 de septiembre, establece que a partir de septiembre de 2026 ya no regirán las reducciones en los haberes ni la suspensión de los aumentos bienales por antigüedad para cardenales, jefes, secretarios de dicasterios y personal clerical o religioso. La medida original, adoptada por Francisco en un contexto de fuerte déficit fiscal agravado por la pandemia, había aplicado quitas de hasta el 10% en las altas jerarquías eclesiásticas con el propósito central de preservar las fuentes laborales y evitar despidos entre los empleados laicos y sus familias. En el documento oficial firmado para la ocasión, León XIV argumentó que dichas restricciones salariales resultaron indispensables para superar el desafío excepcional de la crisis sanitaria, pero que en la actualidad «pueden superarse». Asimismo, el Santo Padre aclaró que tanto la Santa Sede como el Estado de la Ciudad del Vaticano continuarán velando por la estabilidad financiera, aunque implementando nuevas herramientas de gestión por fuera de los recortes a las remuneraciones del personal.
De este modo, la administración vaticana da vuelta la página de una de las medidas de ajuste interno más resonantes de los últimos años dentro de la estructura eclesiástica.
