El exministro rompió el silencio en la vuelta de las sesiones con reproches hacia el gobernador, borrando con el codo lo que elogió en televisión hace solo dos meses. Su banca sigue vacía de proyectos, demostrando que le resulta más cómodo tirar piedras que ponerse a laburar en soluciones.
La velocidad con la que un legislador puede pasar de aplaudir a un dirigente a atacarlo en público según la conveniencia del día marca el pulso de una política que parece totalmente desconectada de la calle. Mientras los comercios, las PyMEs y los vecinos de los barrios bonaerenses la pelean a diario contra la crisis y la inseguridad en este invierno de 2026, las figuras principales de la Legislatura eligen gastar el tiempo en pases de factura que no le resuelven la vida a nadie. Analizar cómo el jefe de un bloque mayoritario se transforma en un opinólogo serial en lugar de liderar las leyes urgentes es clave para entender el enojo de la sociedad con los políticos.
El último cruce en el recinto del Senado dejó muy mal parado a Sergio Berni, quien armó un acting con micrófono cortado incluido para reclamarle a Axel Kicillof una mayor obediencia partidaria, cayendo en una contradicción insólita que las redes sociales no tardaron en cobrarle. El archivo es demoledor: el mismo Berni que hoy posa como el defensor número uno del kirchnerismo duro es el que en 2021 anunció con bombos y platillos que se iba de ese espacio porque estaba agotado, y el mismo que en abril pasado aseguraba textualmente en los canales de noticias que votaría a Kicillof con los ojos cerrados para la presidencia. Esta nueva voltereta expone el verdadero perfil de un dirigente que vive del ruido mediático y la chicana, eligiendo la comodidad de criticar a su propio equipo antes que asumir la responsabilidad de redactar propuestas concretas.
En los pasillos de la Gobernación bonaerense hay un fuerte malestar con la actitud del senador, a quien acusan de jugar para su propio beneficio personal en medio de un escenario complejo. La actividad parlamentaria continuará trabada mientras la conducción del bloque oficialista prefiera el espectáculo de la interna antes que el tratamiento de las leyes reales.
