La licenciada Lucía Fainboim analizó la alarmante naturalización de los juegos de azar online en ámbitos escolares y familiares. Señaló que el acceso temprano al dinero digital a partir de los 10 años y el bombardeo de los influencers en redes sociales exigen un debate colectivo que no dependa únicamente del control de los padres.
Las planificaciones de los programas de salud mental orientados a las infancias contemporáneas, el codiseño de entornos digitales seguros en el ámbito escolar y la regulación de los contenidos comerciales en plataformas sociodigitales representan variables de permanente centralidad para las dependencias gubernamentales y los ministerios de educación. Cuando los hábitos de consumo de los menores de edad incorporan lógicas transaccionales complejas y esquemas de azar vinculados a la gamificación del dinero, las herramientas tradicionales de supervisión parental se muestran insuficientes ante la capilaridad de las tecnologías móviles en la vida cotidiana. Para las agencias informativas abocadas al análisis sociológico de la juventud, las transformaciones en las dinámicas de socialización y el impacto de los entornos virtuales en el conurbano bonaerense, documentar estos diagnósticos profesionales resulta un insumo clave para evaluar las políticas de prevención vigentes.
La problemática asociada al crecimiento exponencial de las plataformas de apuestas online entre niños y adolescentes adquirió dimensiones críticas tras las advertencias formuladas por la licenciada Lucía Fainboim en el ciclo televisivo Infobae a las Nueve, donde la especialista describió un escenario donde la excepción pasó a ser el estudiante que no participa de estos esquemas de juego digital. De acuerdo con el análisis de la profesional, la masificación de las billeteras virtuales con autorización legal para menores de edad a partir de los diez años operó como el principal dinamizador tecnológico para que el juego de azar se inserte en la rutina diaria de los colegios, alcanzando niveles de naturalización tales que los alumnos trasladan esa lógica a situaciones cotidianas del aula como apostar sobre la cantidad de desaprobados o las amonestaciones docentes. Esta familiaridad técnica se ve potenciada de manera sistemática por un bombardeo publicitario multidireccional que abarca desde el patrocinio en las camisetas de los principales clubes de fútbol hasta las campañas directas de influencers en redes sociales, quienes proveen enlaces directos de acceso fácil a los dispositivos de los menores. Frente a este panorama de vulnerabilidad, Fainboim subrayó la necesidad de postergar el otorgamiento de cuentas virtuales y priorizar el aprendizaje financiero mediante el uso de dinero físico, argumentando que la sociedad civil no puede exigirle a las familias que combatan en soledad contra un entramado corporativo transnacional que obliga a las instituciones del Estado a asumir un rol regulador urgente.
El debate sobre el acceso regulado a las plataformas de pago para menores de edad continuará siendo un eje de discusión central en las comisiones de las cámaras legislativas provinciales durante el actual ciclo de sesiones. Los equipos pedagógicos escolares sugieren intensificar los talleres de alfabetización digital y finanzas básicas para dotar a los alumnos de herramientas críticas antes de su inserción definitiva en los mercados virtuales.
