El mecanismo que congeló la nafta súper en torno a los $2000 vence a fines de junio y el sector energético admite que hay margen real para descomprimir los precios en surtidor.
La finalización de los esquemas de contención tarifaria y de precios de referencia en el sector de los hidrocarburos suele abrir un período de reconfiguración en las pizarras de las estaciones de servicio. Cuando las variables internacionales muestran una tendencia a la baja prolongada, los mecanismos de amortiguación interna dejan de cumplir una función de escudo para el consumidor y comienzan a operar como un elemento de distorsión sobre los valores reales de mercado. La convergencia hacia los precios internacionales representa un alivio para la macroeconomía y un indicador de desaceleración en la matriz de costos del transporte.
YPF, la compañía que controla más del 55% del mercado de combustibles en la Argentina, se encamina a concluir el próximo 30 de junio el sistema de buffer implementado el pasado 1° de abril. Esta herramienta fue diseñada específicamente para evitar que la volatilidad extrema del barril Brent afectara de forma directa el índice de inflación local. Fuentes de la industria refinadora confirmaron que, tras la extensión de 45 días otorgada en mayo, las cuentas compensadoras de las petroleras están cerca de equilibrarse, abriendo la puerta a una rebaja nominal que rompería una racha alcista de varios meses en la nafta súper y el gasoil.
El comportamiento de los expendedores minoristas dependerá de los movimientos que realice la petrolera estatal para marcar la nueva pauta de precios.
