El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aseguró que existe consenso con la mayoría de las organizaciones para reprogramar la movilización prevista originalmente para el 7 de noviembre. El viaje apostólico del Sumo Pontífice comenzará al día siguiente.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, confirmó este martes que la administración de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó un principio de acuerdo con la mayoría de las organizaciones sociales y de diversidad para posponer la realización de la tradicional Marcha del Orgullo, ante la inminente llegada del papa León XIV a la Argentina.
Durante una entrevista, el mandatario local remarcó que las conversaciones con los sectores involucrados se desarrollan de manera favorable y aclaró que la modificación del cronograma no implicará ningún tipo de restricción al derecho a la protesta: «Vamos a ayudar a que esa marcha ocurra», sostuvo al justificar la necesidad de ordenar el espacio público y las actividades masivas previstas para la primera semana de noviembre. En esa línea, Macri recordó que antecedentes similares ya ocurrieron en el pasado: «El año pasado ellos mismos la pospusieron también, con lo cual no es una fecha que está escrita en piedra», argumentó.
La movilización estaba inicialmente pautada para el viernes 7 de noviembre, apenas un día antes del inicio del viaje apostólico del papa León XIV, cuyo arribo oficial abrirá una agenda oficial de actividades que se extenderá del 8 al 11 de noviembre con escalas en la Ciudad de Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján. A raíz de este solapamiento logístico, el jefe comunal se refirió también a los dichos del canciller Pablo Quirno y aclaró las coordinaciones en curso: «Ayer el canciller Quirno hizo una declaración poco clara, porque en realidad esto lo venimos hablando en la mesa de organización de la visita del Papa, también con la ministra de Seguridad de Nación (Alejandra Monteoliva)», indicó, sugiriendo que la garantía de que no habrá inconvenientes se inscribe en el marco de una reprogramación de fecha ya consensuada.
Por su parte, el Gobierno nacional y las jurisdicciones provinciales preparan un megadispositivo de seguridad y logística que abarca tres aeropuertos, tres distritos, cuatro eventos masivos y once actividades cerradas bajo un comando unificado que operará durante 120 horas, con una concurrencia estimada de hasta siete millones de personas.
La reordenación del calendario público busca garantizar el normal desarrollo tanto de las expresiones sociales como de las masivas ceremonias litúrgicas previstas en el país.
