18 junio, 2026

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario detalló que la actividad lechera marcó récords históricos durante el primer cuatrimestre, impulsada fuertemente por los mercados de exportación. Los datos oficiales exponen un marcado proceso de concentración productiva en los tambos en medio de la retracción del consumo interno.

Las transformaciones estructurales en las cadenas de valor agroindustriales y las fluctuaciones en los volúmenes de materias primas obtenidas en las principales cuencas lecheras constituyen indicadores de referencia indispensables para evaluar el impacto de las políticas comerciales y la inserción internacional de la provincia de Buenos Aires y el resto del entramado productivo federal. Cuando los indicadores sectoriales revelan un crecimiento récord en los niveles de acopio de fluidos de manera simultánea al cese de actividades de compañías tradicionales de consumo masivo, los analistas de mercado se ven obligados a examinar la reconfiguración de los eslabones logísticos y el tamaño de las unidades de explotación. Para las plataformas informativas orientadas al seguimiento del comercio exterior, la economía agraria y las políticas corporativas, desglosar estos relevamientos es una herramienta clave para comprender la reestructuración del aparato productivo.

La producción nacional de leche alcanzó máximos históricos en por lo menos una década durante el transcurso del primer cuatrimestre del año, marcando resultados récords para la actividad láctea a pesar de registrarse un adverso escenario corporativo que incluyó la quiebra de empresas emblemáticas del sector como Sancor y La Suipachense. De acuerdo con un informe detallado elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre la base de las estadísticas oficiales provistas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), hacia el mes de abril la obtención de materia prima láctea en todo el territorio llegó a la cifra de los 3,5 millones de litros. Este volumen representa un posicionamiento del 9,3% por encima del promedio histórico calculado para la última década a esta misma altura del año, consolidándose además como la marca más elevada para toda la serie estadística que inició formalmente en el año 2015. El motor principal que impulsó este repunte de la actividad láctea estuvo vinculado de manera directa con el dinamismo de los despachos de exportación, debido a que el consumo en el mercado interno doméstico permanece marcadamente retraído por la caída del poder adquisitivo de los hogares. El estudio privado pone en evidencia una clara tendencia hacia la concentración productiva en las cuencas, dado que el rendimiento medio por establecimiento ha manifestado un salto exponencial en su escala operativa tradicional. Es así que la producción media diaria por tambo en lo que va de 2026 promedia los 3.287 litros de leche, un valor que se ubica un 27% más alto en la comparación con los rendimientos registrados durante los últimos cinco años del ciclo sectorial.

El desplazamiento del consumo interno hacia los canales de venta externa redefine la rentabilidad de las grandes cuencas de la provincia de Buenos Aires y la zona centro. Los peritos económicos advierten que el desafío del sector para los próximos meses estará centrado en sostener los precios internacionales ante una oferta local que sigue batiendo récords de recolección en las tranqueras.

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