18 junio, 2026
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La biotecnóloga argentina no obtuvo una beca doctoral en 2017 en medio de los recortes al sistema científico. Poco después recibió una propuesta para trabajar en Estados Unidos y hoy desarrolla su carrera en un reconocido instituto de investigación de Kansas City.

La historia de Luciana Castellano refleja cómo un revés profesional puede transformarse en una oportunidad inesperada. Egresada de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la investigadora atravesó en 2017 uno de los momentos más difíciles de su carrera cuando quedó fuera del sistema de becas doctorales del CONICET.

La científica recordó que aquel año estuvo marcado por restricciones presupuestarias que dejaron a numerosos postulantes sin financiamiento. Tras recibir una respuesta negativa a su solicitud y luego de presentar una apelación, la decisión fue ratificada.

“Cuando me enteré de que no me habían dado la beca, me puse a llorar. No tenía un plan B. Estaba muy estresada porque sentía que era muy injusto”, relató sobre aquel episodio.

Sin embargo, apenas unas horas después recibió una propuesta que cambiaría el rumbo de su vida profesional. Un investigador argentino radicado en Kansas City se contactó con ella para ofrecerle una entrevista laboral, luego de que una colega la recomendara para el puesto.

“Le dije: ‘Hace dos horas me rechazaron la beca, así que estoy libre’. Era irme de aventura por un año porque no tenía trabajo. No había mucho que pensar”, recordó.

Lo que inicialmente parecía una experiencia temporal terminó convirtiéndose en un proyecto de largo plazo. Luciana se incorporó al laboratorio del doctor Ariel Bazzini en el Stowers Institute for Medical Research, donde completó su doctorado en Biología y desarrolló investigaciones vinculadas al ARN y al virus del dengue.

Durante esa etapa trabajó en el análisis de secuencias genéticas para identificar patrones relacionados con el comportamiento del virus dentro de las células. Sus aportes científicos le permitieron participar en congresos especializados y obtener un reconocimiento otorgado por la RNA Society.

“Fue un gran honor”, expresó sobre la distinción recibida.

Actualmente, Castellano continúa su carrera en el mismo instituto, desempeñándose en el área de cultivos celulares y organoides, una de las ramas de investigación biomédica con mayor crecimiento.

A pesar de su desarrollo profesional en Estados Unidos, la investigadora aseguró que mantiene un fuerte vínculo con Argentina y reconoció las dificultades que atraviesa el sistema científico nacional.

“Amo mi país. Hacer ciencia en la Argentina es muy difícil porque no hay plata y hay recortes todo el tiempo; eso complica y hace que muchos se vayan a buscar un futuro”, afirmó.

También señaló que extraña aspectos cotidianos de su vida en el país, como la cercanía con familiares y amigos, además de las costumbres gastronómicas.

“Argentina es mi casa, mi familia, mis amigos. Extraño a la gente y la comida: el asado y la comida de mi abuela”, sostuvo.

Con el paso de los años, Luciana logró consolidar una carrera internacional sin perder de vista sus orígenes. “Al final, uno busca sus oportunidades donde puede brillar y trabajar de lo que le gusta. Hago ciencia desde Kansas, pero con la de Argentina puesta”, resumió.

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