18 junio, 2026
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Micaela Quintana, de 29 años, fue desafectada de la fuerza de seguridad tras descubrirse sus vínculos con Aaron Eloy Mancilla, acusado de liderar una banda de ladrones en González Catán. Viajes en avión a Bariloche y motos de lujo bajo la lupa judicial.

La infiltración de elementos de las fuerzas de seguridad provincial en redes criminales dedicadas al robo calificado en el Conurbano bonaerense vuelve a encender las alarmas institucionales. Cuando los encargados de la prevención del delito comparten su vida cotidiana y financian consumos suntuarios con personas sospechadas de liderar bandas delictivas dedicadas a asaltar viviendas bajo modalidades violentas, las divisiones de asuntos internos proceden a la inmediata exoneración de los uniformados, al tiempo que las fiscalías unifican los legajos para determinar el grado de complicidad y encubrimiento en la cadena de asaltos.

Una oficial de la Policía Bonaerense fue detenida y desafectada de la fuerza tras comprobarse que encubría a su pareja, un delincuente considerado jefe de una organización dedicada a cometer violentas entraderas en el barrio Villa Dorrego de González Catán. La agente, identificada como Micaela Quintana, ostentaba en sus redes sociales un nivel de vida sofisticado junto al sospechoso, Aaron Eloy Mancilla. Mientras la policía mantenía sus cuentas formalmente en orden, Milla carecía de actividad laboral registrada y poseía en el sistema financiero un estatus catalogado como “irrecuperable”.

Los investigadores de la policía de la provincia coordinan las pericias informáticas sobre las comunicaciones de los sospechosos para establecer si existieron entregas de información interna.

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