11 mayo, 2026
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Especialistas del Hospital Británico buscan derribar mitos sobre la homogeneidad del espectro. Destacan la importancia del diagnóstico temprano y la inclusión laboral y social.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona de por vida, pero su manifestación es profundamente heterogénea. Un reciente informe del Hospital Británico destaca que entre el 60% y el 70% de las personas dentro del espectro no presentan discapacidad intelectual, un dato clave para entender la necesidad de apoyos específicos y derribar prejuicios históricos.

La Dra. Viviana M. Enseñat, coordinadora de Pediatría del Desarrollo del Hospital Británico, enfatizó que el autismo no es una enfermedad, sino una condición con perfiles únicos. Aunque se caracteriza por desafíos en la comunicación e interacción social, cada individuo posee fortalezas y necesidades distintas. En las últimas décadas, se ha registrado un aumento en la prevalencia de casos sin compromiso intelectual, lo que refuerza la importancia de una detección precoz para favorecer la participación ciudadana y la calidad de vida.

El desafío actual radica en la creación de entornos accesibles en ámbitos educativos, sociales y laborales, reconociendo que muchas personas con TEA desean vincularse y participar activamente en la comunidad, aunque lo hagan de maneras diferentes.

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