Con una reacción heroica sobre el final del partido, la Selección dio vuelta el marcador con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez para meterse en la definición del título por segunda vez consecutiva
En lo que ya se cataloga como uno de los capítulos más memorables en la historia de los mundiales, el combinado nacional selló su clasificación a la séptima final de su trayectoria con un triunfo que parecía esquivo hasta las instancias decisivas del juego. La mística del vigente campeón del mundo emergió en el momento de mayor adversidad, logrando revertir un trámite sumamente complejo frente al histórico rival británico y desatando festejos populares en cada rincón del territorio.
La clasificación de la Scaloneta movilizó de manera inmediata a las comunidades de la provincia de Buenos Aires. Las crónicas del partido confirmaron la magnitud de la hazaña en suelo mundialista. Los reportes deportivos detallaron que la Selección Argentina dio vuelta un partido para el recuerdo ante Inglaterra, uno que estuvo perdiendo hasta el minuto 85 pero que ganó gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, metiéndose en la séptima final del mundo de su historia y la segunda de manera consecutiva. La templanza del plantel para sostener la presión en el tramo final del encuentro fue determinante para destrabar el bloque defensivo inglés, capitalizando las pocas fisuras del rival para dar vuelta el marcador en una ráfaga de fútbol y efectividad.
Las plazas principales de los municipios bonaerenses comenzaron a vestirse de celeste y blanco, preparando las pantallas gigantes y los operativos de seguridad urbana para albergar la vigilia de cara al choque definitivo del próximo domingo.
