El megaoperativo de la Policía Federal terminó con seis detenidos. Descubrieron que tres de los líderes coordinaban las maniobras desde comisarías, penales y bajo arresto domiciliario.
La articulación de redes delictivas complejas que logran perforar los controles de los establecimientos de detención representa uno de los mayores desafíos para la seguridad ciudadana y la inteligencia criminal. Cuando las directivas y la logística de una organización se gestionan intramuros, se evidencia la necesidad de reformular los protocolos de custodia para desactivar los nodos de comunicación que permiten la continuidad del crimen organizado desde el interior del propio sistema penitenciario.
La División Delitos contra el Automotor de la Policía Federal Argentina desmanteló una organización criminal dedicada a la sustracción, desguace y comercialización de vehículos y piezas robadas en la zona sur del conurbano bonaerense. Tras una serie de allanamientos simultáneos, las fuerzas de seguridad detuvieron a seis personas, logrando además establecer que tres miembros clave operaban en situación de encierro: dos de ellos alojados en la Comisaría 40° de Ingeniero Budge y en la Unidad 23 de Florencio Varela, mientras que el presunto cabecilla coordinaba las acciones cumpliendo el beneficio de prisión domiciliaria.
Las detenciones significan un fuerte golpe a la estructura logística de una organización con alta capacidad de despliegue territorial en la provincia.
