11 mayo, 2026
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La reducción del personal fijo y la caída en la formación de nuevos científicos marcan el impacto de la «motosierra» en el sector tecnológico.

La comunidad científica argentina alerta sobre un desgranamiento sin precedentes en sus filas. Un relevamiento basado en datos oficiales del INDEC confirma que, entre bajas de contratos, renuncias y la no renovación de becas, el sistema perdió a 2.500 profesionales en menos de un año y medio.

Jorge Aliaga, representante de las universidades en el Conicet, explicó que la merma se divide en dos grandes grupos: por un lado, una caída del 5% en el personal fijo (investigadores, técnicos de apoyo y administrativos); por el otro, la pérdida de casi 1.500 científicos en formación. Aliaga señaló que muchos investigadores optan por licencias para trabajar en el extranjero mientras se formaliza su salida definitiva. El impacto salarial, que promedia una pérdida del 30% del poder adquisitivo, es el principal motor de este éxodo que afecta la soberanía científica del país.

La falta de recambio generacional pone en riesgo la continuidad de líneas de investigación que llevan décadas de desarrollo.

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