En su informe ante el Congreso, Manuel Adorni confirmó que la irregularidad en las deudas de las familias se cuadruplicó. Pese al récord, el Ejecutivo descartó regular las tasas de las financieras.
En medio de un clima de tensión en el Congreso, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó un diagnóstico sombrío sobre las finanzas hogareñas: la morosidad de las familias argentinas alcanzó el 11,2%, el nivel más alto en los últimos 20 años. Sin embargo, ante la consulta de los diputados por el sobreendeudamiento, la respuesta oficial fue defender la solvencia de los bancos y descartar nuevos límites a las tasas de interés.
El informe de gestión revela que la irregularidad en las carteras de crédito se cuadruplicó en apenas un año. Mientras los hogares hacen «malabares» para pagar las tarjetas y los préstamos, el Gobierno sostiene que este fenómeno es un «riesgo inherente» al crecimiento del crédito.
Desde el Ejecutivo destacaron que, aunque los bancos empezaron a endurecer los requisitos para dar préstamos debido al alto riesgo de impago, el sistema financiero sigue siendo «sólido y resiliente». No obstante, evitaron dar respuestas concretas sobre el impacto del sobreendeudamiento en los sectores que recurren a proveedores no financieros de crédito, donde las tasas suelen ser usurarias.
La falta de medidas para frenar el costo del financiamiento familiar deja a miles de argentinos en una situación de vulnerabilidad extrema frente a intereses que no dejan de subir.
