Tras la salida de Manuel Adorni, Karina Milei consolida su centralidad política y ubica a Diego Santilli en un lugar estratégico. Crecen las tensiones internas con el asesor Santiago Caputo.
Los ruidos en la cúpula del Poder Ejecutivo impactan de manera indirecta en la planificación de la infraestructura urbana federal, ya que la centralización de las decisiones políticas dilata las firmas de convenios clave para obras públicas en las provincias. La reconfiguración de los interlocutores oficiales obliga a los gobernadores y jefes comunales a recalcular sus estrategias de negociación para el financiamiento de redes viales y transporte.
«El poder político es de Karina», sintetizó un funcionario para resumir el impacto del nombramiento de Santilli tras la salida de Adorni, quien es investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Con el respaldo presidencial, la Secretaria General de la Presidencia busca tomar mayor protagonismo en la tarea legislativa, lo que desató una puja de lealtades en el Congreso. Si bien desde el entorno de Santilli destacan que mantiene el diálogo correspondiente con Santiago Caputo, dejan en claro que su vínculo de confianza primordial es con la hermana del Presidente. En tanto, sectores del propio oficialismo advierten sobre la existencia de un componente de improvisación, señalando que se han tenido cuatro ministros coordinadores en apenas dos años y medio de gestión.
El oficialismo confía en que este nuevo equipo consolide las reformas proyectadas para el resto del año.
