Especialistas debaten sobre el suicidio asistido en casos de dolor emocional insuperable. El testimonio de la mujer antes de su muerte programada.
¿Es el dolor emocional una razón válida para solicitar la eutanasia? El caso de Wendy Duffy, quien murió el 24 de abril en Suiza bajo el régimen de suicidio asistido, instaló esta pregunta en la agenda pública europea. Sin presiones externas y con evaluaciones psiquiátricas a favor, la mujer de 56 años cumplió su deseo de «reencontrarse» con su hijo Marcus.
Duffy explicó antes de partir que no se sentía deprimida en el sentido clínico, sino decidida a terminar con una existencia que le resultaba insoportable tras la muerte de su hijo en un accidente doméstico. La clínica Pegasos completó el procedimiento informando que se cumplió en total cumplimiento de los deseos de la paciente.
En el Reino Unido, donde el suicidio asistido es ilegal, el caso generó posiciones encontradas. Mientras algunos sectores defienden la libertad individual de decidir sobre la propia vida, otros advierten sobre la necesidad de mayores recursos para el acompañamiento en duelos traumáticos. Duffy, por su parte, pidió a sus conocidos que se «alegraran por ella» y por la sonrisa con la que enfrentó el final del proceso.
La historia deja una huella profunda en la discusión sobre la eutanasia en Europa y el alcance de las leyes suizas para ciudadanos extranjeros.
