Las ventas en supermercados y autoservicios registraron un retroceso del 0,7% en el octavo mes del año, según el relevamiento de la consultora Scentia. Con este resultado, el acumulado anual ya marca una contracción del 2,7% en todo el país.
El consumo masivo no logró sostener en agosto la recuperación que había mostrado durante julio, al registrar una baja del 0,7% en las ventas de productos empaquetados a nivel nacional y acumular un retroceso del 2,7% en lo que va del año, de acuerdo con los datos difundidos por la consultora Scentia.
El informe elaborado por Scentia —que monitorea el comportamiento comercial en supermercados y autoservicios independientes— detalla que el sector sufrió un freno tras el repunte del 4,2% anotado en julio. En paralelo, la medición de Nielsen Q detectó una variación mensual aún mayor, calculando una caída del 1,6% para el mismo período, con fuertes bajas concentradas en rubros esenciales como bebidas (-3,2%) y cuidado personal y limpieza (-2,7%).
Al analizar el desempeño según los distintos canales de comercialización, las grandes cadenas de supermercados sufrieron una contracción del 0,6% frente a julio y un derrumbe del 4% en la comparación desde enero, acumulando una merma interanual del 3,3%. Dentro de este segmento, los rubros más golpeados fueron las bebidas sin alcohol, que se desplomaron un 12,1%, seguidas por las bebidas alcohólicas (-11,9%) y los alimentos perecederos (-7,5%).
Por su parte, en los autoservicios independientes el consumo retrocedió un 2,4% mensual, acumulando una baja de 2,7% en los primeros ocho meses y un 1,3% interanual. El canal mayorista reflejó una merma del 2,3% en agosto y del 1,8% frente al mismo mes del año pasado. En contrapartida, los únicos segmentos que mostraron signos positivos fueron el comercio electrónico, que trepó un 36,9% interanual, las farmacias con un alza de 1,2% y los kioscos y comercios tradicionales (K&T), que exhibieron una leve recuperación mensual del 0,6%.
Los indicadores confirman la persistencia de un escenario recesivo en el mercado interno, donde la pérdida de poder adquisitivo continúa condicionando el volumen de transacciones cotidianas.
