11 mayo, 2026

Lluvias de hasta 130 milímetros provocaron complicaciones severas en el tránsito rural y las labores de campo en el centro del país.

La cosecha de soja y maíz, motor económico de la región, se encuentra actualmente en una pausa forzosa. Un potente sistema de tormentas afectó a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, dejando un rastro de suelos saturados y caminos rurales que complican cualquier intento de actividad agrícola.

El foco de mayor intensidad se localizó en el centro y sudeste de la provincia de Buenos Aires. Mientras que Azul y Olavarría muestran campos anegados, ciudades como Miramar y Benito Juárez alcanzaron picos de 130 y 120 milímetros respectivamente. Estas cifras, relevadas en las últimas jornadas, superan las medias previstas y generan un estancamiento hídrico difícil de absorber en el corto plazo.

La inestabilidad no fue exclusiva de territorio bonaerense: en Arroyito, Córdoba, el agua caída llegó a los 131,6 mm, marcando el registro más alto del área central. San Luis y La Pampa también contribuyeron al mapa hídrico con valores que, aunque menores, sumaron complejidad a una región que ya presentaba escaso margen de absorción.

A la espera de que el sol regrese de forma definitiva, el campo cuenta los daños y recalibra las fechas de una cosecha que ya se anticipa demorada.

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