El canciller iraní Abbas Araqchi calificó las nuevas sanciones de Washington como «terrorismo económico». La Guardia Revolucionaria advirtió que responderá militarmente con armamento de mayor precisión ante cualquier agresión.
La confrontación entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto de máxima fricción internacional este jueves, luego de que el régimen de Teherán rechazara enérgicamente el masivo paquete de sanciones financieras anunciado por Donald Trump y advirtiera que cuenta con la capacidad de infligir un daño militar superior al de conflictos previos.
La reacción diplomática y militar se desató tras la presentación de lo que la Casa Blanca bautizó como un «Día D económico», definido por el mandatario estadounidense como «la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país». La meta explícita de Washington consiste en cortar todas las vías de financiamiento hacia Teherán e impedir de forma tajante el desarrollo de un arma nuclear. En sintonía, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró ante la cadena CNBC que la presión coordinada podría desembocar en el «colapso» del régimen iraní.
Frente a esta batería de medidas, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, tildó la iniciativa de «terrorismo económico» y sostuvo que representa un riesgo para la estabilidad y la soberanía internacional. Como contraataque retórico, el funcionario remarcó los desequilibrios económicos norteamericanos, recordando que la deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares. Por su parte, la Guardia Revolucionaria avisó que responderá con misiles y armamento de precisión milimétrica si las tensiones derivan en un choque armado.
El cruce de acusaciones profundiza la crisis en Medio Oriente y aleja las posibilidades de una salida diplomática a corto plazo.
