11 mayo, 2026

La conmemoración de la muerte de Jesús de Nazaret moviliza a multitudes en una jornada de reflexión profunda.

Este 3 de abril, la liturgia católica y diversas ramas cristianas se enfocan en la figura de Cristo crucificado. El Viernes Santo no es una fecha de festejo, sino de solemne recordación sobre el destino final de Jesús tras su entrada triunfal en Jerusalén.

De acuerdo con la documentación histórica citada por medios internacionales, la figura de Jesús fue juzgada por sedición política al ser acusado de pretender un trono real. El castigo romano fue ejemplificador: el Gólgota fue el escenario donde, entre dos ladrones, el líder nazareno expiró. Los fieles hoy rememoran esos episodios mediante el ayuno, la abstinencia y la participación en el Vía Crucis, transmitiendo estos valores de padres a hijos.

El recogimiento de este día funciona como un espacio de pausa necesaria en medio del ritmo acelerado de la vida moderna.

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