Anita LeBrun, residente de un centro para adultos mayores en Minnesota, impulsó una campaña para modificar una normativa que consideraba absurda, luego de que las autoridades locales sancionaran al establecimiento por servir champagne durante una celebración. Su persistencia culminó con la aprobación legislativa de la medida, permitiendo que los residentes recuperen libertades y tradiciones personales cotidianas.
La trastienda de esta iniciativa comenzó en 2025 y requirió meses de gestión hasta lograr que el gobernador Tim Walz promulgara la legislación conocida popularmente como “La hora feliz de los abuelos”. La norma habilita a las residencias gerontológicas a ofrecer bebidas alcohólicas a residentes e invitados en eventos especiales sin necesidad de tramitar una licencia comercial específica.
Los pormenores de la nueva reglamentación establecen que el consumo estará sujeto a medidas de seguridad estrictas, limitando la ingesta a un máximo de dos bebidas por persona para prevenir accidentes. Con esta conquista, LeBrun demostró que la edad avanzada no debe implicar la pérdida de derechos, recibiendo el reconocimiento internacional por su destacada lucha comunitaria lograda.
La ley ya entró en vigencia. Representa un avance significativo para los derechos de los adultos mayores.
