14 agosto, 2026
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El primer ministro israelí rechazó el documento de 15 puntos respaldado por Estados Unidos y condicionó cualquier retirada militar al desarme total de Hamás. Turquía y Egipto reclamaron avanzar con el acuerdo y exigieron el retiro de las fuerzas israelíes del enclave.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, rechazó este domingo el plan de paz para Gaza impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump y dejó en claro que las tropas israelíes permanecerán en el enclave palestino mientras Hamás no entregue la totalidad de sus armas.

«Israel rechaza el documento de 15 puntos», afirmó Netanyahu durante una reunión de gabinete. El mandatario sostuvo que las Fuerzas de Defensa de Israel no iniciarán una retirada hasta que Hamás esté «realmente desarmado» y aseguró que continuarán actuando contra las amenazas dirigidas contra sus soldados y ciudadanos.

La posición del Gobierno israelí supone un fuerte condicionamiento al plan estadounidense, que contempla una retirada progresiva de las fuerzas israelíes vinculada al proceso de desarme del movimiento islamista.

Hamás pidió a Estados Unidos que presione a Netanyahu

Desde Hamás cuestionaron la postura del primer ministro israelí. Basem Naim, integrante del buró político del movimiento, pidió a Washington que presione a Netanyahu y a su Gobierno para que respeten la hoja de ruta acordada y no bloqueen el proceso por motivos políticos internos.

El plan contempla que Hamás entregue sus armas a una nueva autoridad palestina encargada de administrar Gaza. A cambio, Israel debería comenzar a retirar sus fuerzas del territorio.

Sin embargo, Netanyahu reclama que el desarme sea absoluto antes de concretar cualquier repliegue.

El punto que traba el acuerdo

El principal obstáculo vuelve a estar concentrado en una cuestión central: cómo y cuándo debe producirse el desarme de Hamás.

Netanyahu insiste en que Israel no aceptará un desarme parcial o simbólico. «Estamos hablando de un desarme real, no de un desarme ficticio», sostuvo.

El primer ministro afirmó además que su Gobierno mantiene conversaciones con Estados Unidos sobre sus objeciones al documento y reconoció que existen puntos del plan que Israel considera aceptables y otros que rechaza.

La disputa también está atravesada por la política interna israelí. Netanyahu enfrenta presiones de sectores de extrema derecha de su coalición, que se oponen a cualquier acuerdo que pueda implicar una retirada de Gaza sin la eliminación completa de la capacidad militar de Hamás.

Turquía y Egipto presionan para implementar el acuerdo

Mientras Israel endurece su posición, Turquía y Egipto reclamaron avanzar con el plan de Trump.

Los cancilleres de ambos países, Hakan Fidan y Badr Abdelaty, mantuvieron una conversación telefónica en la que insistieron en la necesidad de aplicar las distintas etapas del acuerdo, incluida la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza.

También reclamaron un cese inmediato de las hostilidades y cuestionaron las acciones militares israelíes tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania.

El enfrentamiento diplomático vuelve a dejar al descubierto la fragilidad del proceso: mientras Estados Unidos y los países mediadores buscan avanzar con una hoja de ruta para el enclave, el Gobierno de Netanyahu mantiene como condición central un desarme total de Hamás antes de aceptar cualquier retirada militar.

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