Es resistente al frío, crece en tiempo récord y perfuma todo el ambiente. Las claves de la trepadora ideal para espacios con poca luz.
A la hora de buscar una trepadora para cubrir una pared o decorar un balcón, solemos caer en los clásicos de siempre. Sin embargo, existe una especie que los jardineros experimentados recomiendan por encima del resto cuando el espacio es reducido y la luz es escasa: la madreselva. Conocida científicamente como Lonicera japonica, esta planta se posiciona como la solución definitiva para los patios internos argentinos.
La madreselva combina tres factores fundamentales: rusticidad, perfume y velocidad de crecimiento. A diferencia de la Santa Rita, que exige sol pleno para florecer, o la hiedra, cuyas raíces pueden dañar los revoques, la madreselva es amigable con las estructuras y prospera en la semisombra. De hecho, uno de los errores más comunes es exponerla al sol directo, cuando lo que realmente prefiere es la luz filtrada o el sol suave de la mañana. Esta característica la vuelve ideal para pasillos oscuros o balcones orientados al sur. Además, su resistencia a las heladas asegura que el jardín se mantenga verde incluso en los meses más fríos.
Con mínimos cuidados y un soporte adecuado, esta trepadora logra transformar paredes desnudas en muros aromáticos y vibrantes en una sola temporada.
